Cuando leemos el éxodo del pueblo de Dios de la esclavitud egipcia, estamos leyendo la vida de cada uno de nosotros.
El pueblo de Israel estuvo en la tierra de Egipto unos 215 años, donde la mayoría de esos años estuvo amedrentando bajo el yugo egipcio.
Debemos entender algo muy importante aquí, este era el pueblo de Dios, no solamente cualquier nación bajo cualquier mando, sino que era la gente de Dios.
Ahora, la pregunta sale a relucir de porque el señor permitió que su pueblo pasaran por este gran camino de esclavitud. Fue por una gran razón, y es para que ellos desearan abandonar a Egipto.
Nunca fue la intención de Dios para su pueblo quedarse en Egipto, por el contrario el les ordenó “sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel” (Ex.3:8). Si ellos hubiesen continuado en Egipto, viviendo en el mejor lugar de la tierra y siendo tratados diariamente como gente de la realeza, ellos nunca se hubiesen querido ir. Ellos tenían que ser reducidos a una posición de esclavitud sin esperanza, y de la peor manera, ellos fueron golpeados antes de salir de Egipto.
Para darte un vistazo del horror que el pueblo de Dios enfrentó, veamos Éxodo 1:13-14 “Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor”.
Sus vidas realmente “se volvieron amargas”, porque el esfuerzo no era mínimo, era un esfuerzo exhaustivo, por el duro trabajo debajo del sol egipcio de sol días, con heridas grandes en sus pies donde no hay sombra, y donde difícilmente hay aire limpio para respirar, desde le amanecer hasta el atardecer, cada día del año. Muchos, al ver estas terribles condiciones nunca pensarían en que estas personas pudieran llegar a la libertad. Pero hay una cosa que el mundo tiene que entender, Dios siempre tiene la ultima palabra!, ellos eran su pueblo y El ya había resuelto liberar a su pueblo de esta monarquía y lo haría a través de su poderosa mano.
La manera que Dios estableció para que su pueblo fuese libertado fue a través del sacrificio de un cordero, eso es un tipo de lo que fue el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Moisés recibió las instrucciones para realizar la pascua directamente de Dios y todo esto era una sombra de lo Cristo hizo en la tierra hace miles de años atrás.
A pesar que la tierra de Egipto vio el poder de Dios en acción de una manera extraordinaria como el mundo nunca jamás ha visto, estoy hablando de las nueve plagas, ningún hijo de Dios sino que permaneció en esclavitud. Esto nos habla de que los milagros, por si solo no pueden libertar a una persona. La sangre inocente tuvo que ser derramada y poner la fe en esa sangre antes de ellos poder ser libres.
Entienda esto amado lector, puedes estar leyendo este articulo ahora mismo, y tu sabes que hay esclavitudes en tu vida, y puedes tratar de cualquier manera de hacerte libre a ti mismo pero esa esclavitud todavía sigue atándote, y la derrota es lo único que tu puedes ver. Estoy aquí para decirte ahora mismo que cualquier cosa que sea esa esclavitud, no tienes que dejar que esa cosa te controle a ti “como puede ser eso?” tienes que pedirlo. La respuesta se encuentra en un solo lugar, el Señor calvario. Cuando Cristo murió en esa cruel cruz el puso sobre el mismo la culpa y la vergüenza clavando nuestros pecados en esa cruz. Y de acuerdo a esta palabra: “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 2:15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” (col 2: 14-15).
Es sencillo, cuando Cristo murió en esa cruz el rompió el poder y el dominio del pecado que reinaba sobre ti, y ahora, por lo que el hizo, y tu fe en ese trabajo terminado, tu puedes decir “SOY LIBRE!”. No tienes que esperar llegar a cierta edad, o ir a un encuentro y pagar una suma de dinero por ello, tu puedes ser total y completamente libre de toda la sclavitud ahora mismo.
Pablo dijo en Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.
La llave de tu victoria es poner tu fe en Cristo y lo que el hizo por ti en la cruz, y si permaneces allí, el pecado no tendrá mas dominio sobre ti.

Por: Gabriel Swaggart
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